August 14, 2010

Cualquiera...

Se encontró parado en la cocina mirando a través de la ventana que mostraba un atardecer, aun joven, de un día caluroso. Un poco confundido, como casi siempre después de esos arrebatos que tenia cada vez con más frecuencia. Los había tenido desde siempre, "desde niño", solía recordar su madre. Una emoción espesa, agria, que le obstruía el cuello y le dificultaba hablar e incluso respirar. Una opresión a cada lado de la cabeza, intensa, continua, que le nublaba la vista. Un nudo en el estomago.

Respiró profundo y cerró fuertemente los ojos hasta que los colores y luces comenzaron a cambiar por debajo de sus párpados cerrados. Abrió los ojos y agarró la servilleta del piso, la cual también había sido presa de su berrinche. La sostuvo en su mano izquierda y la pasó por esta la hoja del cuchillo aun sucia. "¿Quien no ha tenido estos ataques de emoción?", se dijo, tirando la servilleta al cesto de basura. "Más aun teniendo razones como las que tengo…", se respondió, apoyando el cuchillo perfectamente limpio sobre la mesada de la cocina. "¿Le podría pasar a cualquiera, no?", y levanto la silla de madera que yacía de lado sobre el suelo; con la mano sobre el respaldo volvió a contemplar el atardecer, menos rojizo, mas azul. Aun sentía eso en la garganta, junto con la sensación de que el tiempo avanza sin volverse a ver si las cosas pudieron haber sido de una mejor manera.

Se sentó en la silla y contempló el bulto en el piso de la cocina de la misma forma que el atardecer, con una mirada serena, lejana. Se secó el sudor de la frente con la manga de su camisa. Solo el zumbido del ventilador llenaba el silencio de esa tarde calurosa.

No era la primera vez que le pasaba, y tampoco sería la última. "Le pudo pasar a cualquiera", volvió a decir sonando más convencido y volviendo a mirar al sol que ya se ocultaba tras la parte inferior de la ventana. "Más aun teniendo razones como las que tuve", se excusó.
Tomó el vaso con agua sobre la mesa, el que había sobrevivido al momento de ira. Sorbió el agua lenta y ruidosamente, dirigiendo su vista nuevamente al bulto inmóvil. Bulto que hace minutos era su compañera, amiga y amante. "Se lo buscó", pensó, mientras terminaba el agua con vaso y lo apoyaba ruidosamente sobre la solida mesa. Con los últimos rayos de luz miró la oscura sangre que comenzaba a secarse sobre el piso, pensando que de alguna forma habría que limpiarlo, tal vez alguien lo ayudaría.  Hoy ya se sentía cansado.

Se levantó, prendió algunas luces de la casa y miró por la ventana a las primeras estrellas. Escuchó el silencio de esa densa y calurosa noche. No tenía hambre, todavía tenía el nudo en el estómago. Decidió ir directamente a la cama, diciendo en vos alta mientras subía las angostas y ruidosas escaleras, totalmente convencido y esbozando una sonrisa: "...le puede pasar a cualquiera".


Tradicional + cámara + Photoshop en una netbook! (Medio incomodo...pero funciona)